
El 12 de enero de 1915, Tuxpan vivió uno de esos episodios que, aunque pocas veces aparecen en los grandes manuales de historia, quedaron grabados en la memoria local como señal del tiempo convulso que atravesaba el país. En pleno contexto de la Revolución Mexicana, tropas villistas desalojaron la parroquia de la ciudad, un hecho que alteró de forma abrupta la vida cotidiana de la población.
La ocupación de templos y edificios religiosos no era extraña en aquellos años. Las iglesias, por su ubicación estratégica, su solidez constructiva y su valor simbólico, eran utilizadas como cuarteles, puntos de control o refugios militares. En Tuxpan, la parroquia representaba no solo un espacio de fe, sino también un centro de reunión social y moral para la comunidad, por lo que su desalojo tuvo un impacto inmediato entre los habitantes.
Los testimonios y apuntes históricos locales refieren que, tras este primer desalojo de enero de 1915, las fuerzas villistas abandonarían el recinto, aunque meses después volverían a ocuparlo, reflejo de la inestabilidad política y militar que caracterizó a la región durante ese periodo. Tuxpan, como puerto estratégico del Golfo de México, era una plaza codiciada y constantemente disputada, lo que provocó entradas y salidas de distintos grupos armados.
Más allá del hecho militar, este episodio ilustra cómo la Revolución se vivió en lo cotidiano, irrumpiendo en espacios sagrados y modificando rutinas profundamente arraigadas. Para los tuxpeños de la época, ver su parroquia desalojada y ocupada por soldados fue una muestra clara de que la guerra no era un fenómeno lejano, sino una realidad presente en las calles, en las casas y en los símbolos más íntimos de la comunidad.
A más de un siglo de distancia, el 12 de enero de 1915 permanece como una efeméride discreta pero significativa, recordándonos que la historia de Tuxpan también se construyó en medio de tensiones, ocupaciones y resistencias locales. Son estos episodios, conservados en la memoria oral y en apuntes históricos, los que ayudan a comprender el rostro humano y regional de la Revolución Mexicana.






