El 12 de agosto de 1829, la caballería mexicana salió por tierra, mientras la infantería y la artillería avanzaron en canoas por la laguna de Tamiahua rumbo a Pueblo Viejo

La mañana del 12 de agosto de 1829, Tuxpan dejó de ser solamente un puerto comercial para convertirse en punto de partida de una operación militar que definiría la historia de México.

Desde esta población, el general Antonio López de Santa Anna ordenó la marcha de las tropas que enfrentarían a la expedición española comandada por el brigadier Isidro Barradas, enviada desde Cuba con la intención de recuperar para la Corona española el territorio perdido después de la Independencia.

No existían carreteras, vehículos militares ni puentes que permitieran trasladar rápidamente a un ejército hacia el norte de Veracruz. La costa estaba formada por esteros, pantanos, ríos y lagunas. Mover soldados, caballos, cañones, municiones y provisiones constituía una operación tan peligrosa como la propia batalla.

Santa Anna decidió dividir sus fuerzas.

La caballería salió de Tuxpan por tierra, siguiendo los caminos costeros hacia Tamiahua y Pueblo Viejo. La infantería y la artillería fueron embarcadas en canoas requisadas en Tuxpan y Tamiahua para navegar por el sistema lagunar.

De esta manera, mientras los jinetes avanzaban entre caminos de arena, monte y terrenos inundados, cientos de soldados viajaban apretados en pequeñas embarcaciones, acompañados de cañones, pólvora, alimentos y demás pertrechos de guerra.

España pretendía recuperar México

México había consumado su Independencia en 1821, pero España todavía no reconocía a la nueva nación. Desde Cuba, las autoridades españolas organizaron una expedición militar con la esperanza de recuperar su antigua colonia.

Más de tres mil soldados, encabezados por Isidro Barradas, salieron de La Habana en julio de 1829. Después de enfrentar una tormenta en el Golfo de México, desembarcaron cerca de Cabo Rojo, al norte de Veracruz.

Las fuerzas españolas avanzaron por la costa y ocuparon Tampico Alto, Pueblo Viejo, el fortín de la Barra y posteriormente la ciudad de Tampico.

El gobierno mexicano recibió las primeras noticias del desembarco gracias a los avisos enviados desde Tuxpan. Para Santa Anna, entonces gobernador y comandante militar de Veracruz, la invasión representaba una amenaza inmediata.

El general reunió tropas en el puerto de Veracruz y salió el 4 de agosto al frente de una escuadrilla improvisada. El viaje resultó complicado por el mal tiempo y las condiciones del mar.

Santa Anna llegó a Tuxpan hasta el 11 de agosto. Aquí desembarcó acompañado de su Estado Mayor, la banda de música del Segundo Batallón y diversas unidades de infantería. También se reunió con la caballería que había avanzado por tierra.

Al día siguiente se ordenó la marcha general.

Tuxpan, punto estratégico de la campaña

La ubicación de Tuxpan resultó fundamental para organizar el movimiento del ejército mexicano.

El río permitía recibir embarcaciones y suministros, mientras que la comunicación con la laguna de Tamiahua ofrecía una ruta relativamente protegida para trasladar soldados hacia el norte sin exponerlos completamente a los barcos españoles que navegaban por el Golfo.

Santa Anna dispuso que la caballería continuara por tierra. Para transportar la infantería y la artillería se reunieron canoas en Tuxpan y Tamiahua.

No eran embarcaciones diseñadas para una operación militar. Eran canoas utilizadas normalmente por pescadores y habitantes de las comunidades ribereñas. En ellas tuvieron que acomodarse hombres armados, municiones y piezas de artillería.

La navegación debió realizarse lentamente, sorteando bajos, canales estrechos, vegetación y cambios en el nivel del agua. La humedad también representaba un riesgo para la pólvora y las armas.

Después de varios días de recorrido, las fuerzas mexicanas llegaron la noche del 16 de agosto a Tampico Alto. Posteriormente, Santa Anna estableció su posición en Pueblo Viejo, desde donde prepararía las operaciones contra las tropas españolas instaladas al otro lado del río Pánuco.

Una batalla por la supervivencia de México

La campaña contra Barradas no fue una sucesión de grandes victorias militares. Los mexicanos tenían pocos recursos, escasez de armas y serias dificultades para mantener abastecidas a sus tropas.

Sin embargo, las fuerzas nacionales aprovecharon el terreno, las guerrillas locales y la llamada estrategia de tierra quemada. Los habitantes abandonaron poblaciones y retiraron alimentos, ganado y provisiones que pudieran ser utilizados por los invasores.

El clima también jugó contra los españoles. El calor, los pantanos, las lluvias y las enfermedades tropicales comenzaron a debilitar rápidamente a sus tropas.

Santa Anna intentó tomar Tampico durante la noche del 20 de agosto. El enfrentamiento no produjo una victoria definitiva, pero aumentó la presión sobre los invasores.

Durante las semanas siguientes llegaron nuevos contingentes mexicanos a Pueblo Viejo. Las fuerzas nacionales bloquearon las comunicaciones de los españoles y prepararon el ataque final contra el fortín de la Barra.

La noche del 10 de septiembre, en medio de un fuerte temporal, comenzó el último combate. Al mediodía del 11 de septiembre de 1829, Barradas aceptó la rendición incondicional de sus fuerzas.

El último intento de España por reconquistar México había terminado.

La marcha que comenzó en Tuxpan

La victoria de Tampico convirtió a Santa Anna en una de las figuras militares más conocidas del país. Años después tendría una trayectoria política llena de contradicciones, rebeliones, derrotas y regresos al poder.

Pero antes de convertirse en el personaje polémico que registra la historia nacional, Santa Anna pasó por Tuxpan al frente del ejército que marchaba para defender la Independencia.

Por eso, el 12 de agosto de 1829 ocupa un lugar especial entre las efemérides tuxpeñas.

Aquella mañana no hubo motores ni grandes barcos de guerra. Hubo caballos avanzando por caminos casi inexistentes y canoas cargadas con soldados y cañones navegando lentamente por la laguna de Tamiahua.

Desde Tuxpan comenzó una marcha difícil, improvisada y peligrosa. Su destino era Pueblo Viejo, pero su objetivo era mucho mayor: impedir que México volviera a quedar bajo el dominio español.

EFEMÉRIDES DE LA SEMANA DEL 31/08 AL 06/09