En la edición del miércoles 11 de febrero de 1976, el Diario Oficial de la Federación publicó un decreto que marcaría el destino de tierras tuxpeñas: la expropiación de una superficie del ejido “Países Bajos”, municipio de Tuxpan, Veracruz.

El documento, firmado durante el gobierno del presidente Luis Echeverría Álvarez, establecía que la expropiación se realizaba por causa de utilidad pública, figura jurídica prevista en la Ley Federal de Reforma Agraria vigente en ese momento.


¿Qué señalaba el decreto?

De acuerdo con el texto publicado, se expropiaba una superficie aproximada de 6-20-40 hectáreas (seis hectáreas, veinte áreas y cuarenta centiáreas) pertenecientes al ejido “Países Bajos”, para destinarlas a infraestructura energética vinculada a Petróleos Mexicanos.

El destino específico de las tierras era la construcción del etilenoducto Estación Cobos–Poza Rica, parte del entramado industrial y energético que durante los años setenta consolidó a la región de Veracruz Norte como un eje estratégico en la producción y transporte de hidrocarburos.

El decreto también establecía el pago de indemnización correspondiente al ejido, conforme a los avalúos practicados por las autoridades agrarias y financieras, y ordenaba su inscripción en el Registro Agrario Nacional y en el Registro Público de la Propiedad.


Contexto histórico: Tuxpan en la era petrolera

La década de los setenta fue un periodo de fuerte expansión petrolera en México. Veracruz Norte —con municipios como Tuxpan, Poza Rica y Álamo— era pieza clave del desarrollo energético nacional.

La expropiación del ejido Países Bajos se inscribe dentro de esa lógica: infraestructura para transporte de gas y derivados, expansión de ductos y fortalecimiento del aparato productivo estatal.

En términos agrarios, este tipo de decretos reflejaba la tensión constante entre:

  • La propiedad social de la tierra (ejidos)
  • La política energética nacional
  • El concepto jurídico de “utilidad pública”

Impacto local

Para Tuxpan, estos movimientos no fueron simples trámites administrativos. Representaron:

  • Transformación del uso del suelo
  • Integración del municipio a proyectos industriales de alcance nacional
  • Reconfiguración económica y territorial

El ejido “Países Bajos”, como muchos otros en la región, formó parte de ese proceso de cambio que moldeó el Tuxpan moderno.


Un documento que sigue hablando

Hoy, al revisar las páginas del Diario Oficial de aquel once de febrero de mil novecientos setenta y seis, no solo vemos tinta sobre papel. Vemos una fotografía jurídica del momento en que el Estado mexicano decidió intervenir directamente en territorio tuxpeño en nombre del desarrollo nacional.

Cincuenta años después, ese decreto sigue siendo testimonio de una etapa clave en la historia agraria y energética de Tuxpan.

Porque la historia del puerto no solo se escribe en el malecón o en el río. También se redacta —con lenguaje solemne y firmas presidenciales— en las páginas del Diario Oficial.

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