Un once de febrero de mil novecientos treinta y nueve, en este puerto de brisas salinas y horizontes abiertos, nació una mujer que llevaría el nombre de Tuxpan a los más altos tribunales del país: Victoria Adato Green.

Su trayectoria es, en muchos sentidos, la historia de una generación de mujeres que irrumpió en espacios tradicionalmente reservados a los hombres. Formada en Derecho con disciplina férrea y vocación pública, Adato Green construyó una carrera sólida en el ámbito judicial y ministerial hasta convertirse en figura clave del sistema de justicia mexicano en la segunda mitad del siglo veinte.

Procuradora en tiempos complejos

En una etapa marcada por transformaciones políticas y sociales en la capital del país, Victoria Adato Green fue designada Procuradora General de Justicia del entonces Distrito Federal. Desde esa responsabilidad encabezó investigaciones de alto perfil y coordinó una institución que comenzaba a enfrentar los retos de una ciudad en expansión, con nuevas dinámicas sociales y mayores exigencias de transparencia.

Su paso por la Procuraduría no fue menor: significó consolidar el liderazgo femenino en una de las áreas más sensibles del Estado —la persecución del delito— y abrir brecha para que más mujeres ocuparan cargos de decisión en el ámbito jurídico.

Ministra de la Suprema Corte

La cúspide de su carrera llegó con su nombramiento como Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde participó en resoluciones que marcaron precedentes en materia constitucional y penal. En el máximo tribunal del país, su voz representó experiencia técnica, firmeza argumentativa y una visión garantista en momentos de transición institucional.

Ser ministra no solo implicó juzgar conforme a la Constitución; también significó formar parte de una generación que redefinió el papel del Poder Judicial en el equilibrio democrático mexicano.

Orgullo tuxpeño

Para Tuxpan, su natalicio es motivo de memoria histórica. No todos los días el puerto ve nacer a una figura que deja huella en la estructura misma del Estado mexicano. Victoria Adato Green encarna la idea de que desde esta tierra, aparentemente periférica frente al centro político del país, pueden surgir trayectorias nacionales.

Hoy, al recordarla, no solo evocamos su nombre en los registros oficiales, sino el mensaje implícito en su vida: que la preparación, la disciplina y la vocación pública pueden romper inercias históricas.

Porque en Tuxpan no solo se forjan marinos, comerciantes o deportistas. También nacen juristas capaces de sentarse en la más alta silla del derecho mexicano.

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