El 11 de diciembre de 1937 marca un momento decisivo en la historia social y espiritual de Tuxpan. Ese día, tras años de tensiones derivadas de la política nacional anticlerical, se reanudaron oficialmente los actos religiosos en el municipio, gracias a la intervención conjunta de ciudadanos organizados, autoridades municipales y el gobierno estatal.

Un periodo de restricciones

Desde finales de la década de 1920 y buena parte de los años treinta, diversas comunidades de Veracruz vivieron limitaciones severas para la práctica pública del culto religioso. Las medidas, emanadas del clima político posterior a la Guerra Cristera y de la aplicación estricta de artículos constitucionales, redujeron drásticamente la operación de templos y la celebración de sacramentos en varias regiones.

Tuxpan no fue la excepción. Las parroquias funcionaban de manera intermitente, había limitaciones para la presencia de ministros y gran parte de la actividad religiosa —bautizos, misas, procesiones, matrimonios— se encontraba prácticamente suspendida o restringida al ámbito privado.

La gestión de un grupo de damas tuxpeñas

El cambio comenzó cuando un grupo de mujeres tuxpeñas, preocupadas por el deterioro moral y social que atribuían a la ausencia de vida religiosa comunitaria, decidió gestionar directamente ante las autoridades estatales el restablecimiento del culto público.

Estas ciudadanas acudieron al gobernador Miguel Alemán Valdés, quien escuchó la petición y dio instrucciones para que se revisaran las condiciones de reapertura, siempre en el marco de la ley vigente.

El papel del presidente municipal Enrique Rodríguez Cano

La solicitud encontró un aliado fundamental en Tuxpan: el entonces presidente municipal Enrique Rodríguez Cano, figura política de gran ascendencia local, quien actuó como mediador entre el gobierno estatal y la comunidad.

Rodríguez Cano formalizó la petición, garantizó que el municipio facilitaría el orden y el cumplimiento de las disposiciones legales, y gestionó la coordinación con los encargados eclesiásticos.

Su intervención fue determinante para que el gobierno estatal autorizara reactiva­r nuevamente los actos de culto.

El día en que las campanas volvieron a sonar

Así, el 11 de diciembre de 1937, los templos de Tuxpan reabrieron sus puertas a la vida pública. Las misas volvieron a celebrarse de manera regular, se retomaron los sacramentos y la comunidad recuperó un espacio que, más allá de lo religioso, funcionaba también como punto de cohesión social, organización comunitaria y asistencia moral.

Para muchas familias tuxpeñas, aquel día simbolizó el fin de un periodo de incertidumbre y el inicio de una etapa de reconciliación entre la vida civil y la vida espiritual.

Un suceso con impacto duradero

La reanudación del culto no solo restauró la práctica religiosa, sino que fortaleció el tejido social del municipio. Además, consolidó el liderazgo local de Rodríguez Cano, quien posteriormente ocuparía cargos de mayor relevancia política en el estado.

El acontecimiento quedó registrado en los compendios históricos regionales como uno de los episodios más significativos de la década de 1930 en Tuxpan, al representar un gesto de diálogo y mediación institucional en una época de tensiones nacionales.


EFEMÉRIDES DE LA SEMANA DEL 05/01 AL 11/01

Lunes 05/01
Martes 06/01
Miércoles 07/01
Jueves 08/01
Viernes 09/01
Sábado 10/01

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