
El 11 de agosto de 1829, el puerto de Tuxpan se convirtió en una escala decisiva para las fuerzas mexicanas que marchaban contra el último intento de España por recuperar el territorio perdido ocho años atrás.
Ese día llegó a Tuxpan el general Antonio López de Santa Anna, acompañado por las tropas que había organizado en Veracruz para hacer frente a la expedición española comandada por el brigadier Isidro Barradas.
La presencia del militar en el puerto tuxpeño está respaldada por una comunicación dirigida al ministro de Guerra y fechada precisamente en Tuxpan el 11 de agosto de 1829. El documento fue publicado días después en el Boletín Oficial y posteriormente citado por diferentes historiadores.
España intenta recuperar México
Aunque la Independencia se había consumado en 1821, la Corona española todavía no reconocía la soberanía mexicana. Desde Cuba, que continuaba bajo su dominio, comenzó a prepararse una expedición militar con la esperanza de recuperar la antigua colonia.
Al frente de aquella fuerza fue colocado Isidro Barradas, quien desembarcó en las costas de Tamaulipas durante julio de 1829. Los españoles ocuparon algunos puntos cercanos a Tampico y esperaban recibir el apoyo de habitantes descontentos con el nuevo gobierno mexicano.
Ese respaldo nunca llegó.
En lugar de encontrar una población dispuesta a regresar al dominio español, Barradas encontró resistencia, enfermedades, escasez de alimentos y un territorio difícil de controlar.
Santa Anna parte desde Veracruz
Al conocer el desembarco español, Santa Anna comenzó a reunir soldados, armas, embarcaciones y recursos en el puerto de Veracruz. La situación era urgente: México todavía era una nación joven, con divisiones políticas internas y un ejército con recursos limitados.
Después de varios días de preparativos, las fuerzas mexicanas zarparon rumbo al norte del golfo. Parte de la caballería y otros contingentes avanzaron por tierra.
El 11 de agosto, Santa Anna llegó a Tuxpan.
La posición del puerto resultaba estratégica. Desde aquí podían reorganizarse las tropas, obtener información sobre los movimientos españoles y continuar hacia Pueblo Viejo, ubicado cerca de la desembocadura del río Pánuco.
Las recopilaciones históricas tuxpeñas señalan que Santa Anna desembarcó con su ejército y posteriormente prosiguió por tierra en dirección a la zona ocupada por Barradas.
Tuxpan, en la ruta de la defensa nacional
La estancia de Santa Anna en Tuxpan no fue una visita política ni una ceremonia. El país se encontraba bajo amenaza y el puerto formaba parte de una ruta militar que comunicaba a Veracruz con la región de Tampico.
Al día siguiente, las fuerzas mexicanas continuaron su avance hacia Pueblo Viejo. Desde ese punto comenzó una campaña marcada por enfrentamientos, movimientos nocturnos, negociaciones y condiciones climáticas adversas.
Los habitantes de la Huasteca también tuvieron una participación importante. Milicianos, jinetes, comerciantes y pobladores proporcionaron información, alimentos, animales y apoyo a las tropas mexicanas.
La campaña se prolongó durante varias semanas. El calor, las lluvias y las enfermedades comenzaron a debilitar con mayor rapidez al ejército invasor, cuyos integrantes no estaban acostumbrados a las condiciones de la región.
El fracaso de la reconquista
Durante la noche del 10 y la madrugada del 11 de septiembre de 1829 se produjeron los últimos combates importantes. Cercadas y afectadas por las enfermedades y la falta de provisiones, las fuerzas españolas terminaron negociando su capitulación.
Barradas aceptó entregar armas y banderas, además de comprometerse a que sus soldados no volverían a combatir contra México.
El intento de reconquista había fracasado.
La victoria convirtió a Santa Anna en una figura de enorme popularidad nacional y fortaleció su carrera política. Sin embargo, más allá del personaje y de las controversias que posteriormente marcaron su vida, aquella campaña representó la defensa definitiva de la Independencia mexicana frente a España.
Una fecha para la memoria tuxpeña
La llegada de Santa Anna el 11 de agosto de 1829 coloca a Tuxpan dentro de uno de los acontecimientos militares más importantes de los primeros años del México independiente.
Nuestro puerto sirvió como punto de llegada, reorganización y avance para las fuerzas que enfrentaron a la expedición de Barradas. Una carta escrita por el propio Santa Anna desde Tuxpan permite confirmar su presencia en la ciudad durante aquella jornada.
Así, el 11 de agosto no solamente recuerda el paso de un general por estas tierras. Conmemora el momento en que Tuxpan quedó incorporado a la ruta seguida por el ejército mexicano para defender una independencia que todavía se encontraba amenazada.










