Ricky Rock & Mistery Box: De Tuxpan al Chopo
Hay algo profundamente simbólico en que una banda de Tuxpan se presente en el Tianguis Cultural del Chopo.
Para quien no conozca la historia del rock mexicano, El Chopo no es solamente un mercado. Es una institución. Es una especie de universidad callejera donde durante más de cuatro décadas han convivido punks, metaleros, skatos, góticos, coleccionistas, músicos y soñadores que encontraron en el rock una forma de identidad. Nació en 1980 dentro del Museo Universitario del Chopo y terminó convirtiéndose en uno de los espacios más importantes de la contracultura mexicana. Por sus escenarios y pasillos han pasado cientos de bandas independientes antes de alcanzar reconocimiento nacional.
Por eso no es menor que Ricky Rock & Mistery Box hayan llegado hasta ahí.
En Tuxpan existe una realidad que conocen todos los músicos locales: los bares y restaurantes suelen contratar bandas para interpretar covers. Y tiene cierta lógica. El cliente quiere cantar lo que conoce. Quiere escuchar a Caifanes, Soda Stereo, Héroes del Silencio, Guns N’ Roses o Metallica. El empresario busca llenar mesas y vender cerveza.
Pizzas Mama Mia
Sin embargo, existe una diferencia enorme entre ser una banda que interpreta canciones y ser una banda que construye canciones. La primera entretiene. La segunda deja huella.
Durante décadas, buena parte de la escena rockera tuxpeña quedó atrapada en el circuito de los covers, a excepción de Materia Gris que sacó un CD con material propio, pero hasta ahí quedó. Muchos músicos extraordinarios terminaron convertidos en karaokes humanos porque era la manera más rápida de conseguir trabajo. No hay nada malo en ello; de hecho, interpretar bien una canción ajena requiere muchísimo talento. Pero también es cierto que muy pocos artistas trascienden repitiendo la obra de otros.
Ricky Rock & Mistery Box eligió el camino complicado.
Mientras muchos grupos buscan sobrevivir tocando éxitos conocidos, ellos han insistido en desarrollar material propio. Han apostado por escribir, grabar, ensayar y defender sus canciones frente a un público que muchas veces prefiere lo familiar. Eso exige valor.
¿Significa eso que nunca deberían tocar un cover? No necesariamente.
Las grandes bandas de la historia también rindieron homenaje a quienes las inspiraron. U2 grabó «Helter Skelter» de The Beatles. Guns N’ Roses inmortalizó «Live and Let Die» de Paul McCartney y Wings, además de otros covers que terminaron siendo parte de su identidad. Los covers pueden funcionar como puentes entre el público y una propuesta original.
Pero el punto central es otro: el cover debe complementar la identidad, no sustituirla.
Y ahí radica el mérito de Mistery Box. Mientras algunos siguen esperando la oportunidad en su propia ciudad, ellos comienzan a abrirse camino fuera de ella. Mientras algunos esperan la validación local, ellos ya están pisando escenarios que forman parte de la historia del rock mexicano.
En mi opinión, la presentación en El Chopo no representa una meta alcanzada. Representa una señal. La señal de que una banda tuxpeña está entendiendo algo que muchos olvidan: el rock no nació para complacer al mercado. Nació para desafiarlo. Quizá por eso hoy no sean la banda más contratada de Tuxpan.
Pero también por eso, cuando dentro de algunos años se hable de quiénes se atrevieron a construir una propuesta auténtica desde Veracruz Norte, seguramente el nombre de Ricky Rock & Mistery Box aparecerá en la conversación, porque los grupos de covers llenan la noche pero las bandas con canciones propias construyen el futuro…



