
Hubo un tiempo en que hablar de Tuxpan en el mapa nacional significaba pensar en su puerto, en la pesca, en el petróleo y en su posición estratégica frente al Golfo de México. Pero el 23 de mayo de 2003, el nombre de esta ciudad veracruzana comenzó a asociarse también con la generación eléctrica a gran escala.
Ese día entraron oficialmente en operación comercial las Centrales de Ciclo Combinado Tuxpan III y IV, un complejo energético que marcó un antes y un después no solo para la infraestructura eléctrica nacional, sino para la proyección industrial de Veracruz Norte.
Con una capacidad instalada cercana a los mil megawatts, el complejo fue considerado en su momento una de las centrales más potentes del país. Funcionando con tecnología de ciclo combinado a base de gas natural, representaba una nueva generación de plantas más eficientes que las termoeléctricas convencionales, capaces de producir más electricidad con menor consumo de combustible y menores emisiones relativas.
Tuxpan, pieza clave del tablero energético
La elección de Tuxpan no fue casual.
Su ubicación estratégica frente al Golfo, su infraestructura portuaria y la conectividad energética ya existente la convertían en un punto ideal para un proyecto de esta magnitud. La ciudad consolidaba así un perfil que hoy nos parece normal, pero que hace poco más de dos décadas apenas comenzaba a tomar forma: el de nodo energético nacional.
Para muchos tuxpeños, aquellas enormes estructuras metálicas y sus chimeneas no eran simplemente una obra industrial más. Eran la evidencia de que la ciudad estaba entrando a otra liga.
Mientras el turismo y el comercio local seguían su curso habitual, Tuxpan comenzaba silenciosamente a alimentar de energía a una parte importante del país.
La polémica de su tiempo
Como muchos grandes proyectos energéticos de su época, Tuxpan III y IV también llegaron en medio del debate nacional sobre la participación privada en la generación eléctrica.
La planta fue desarrollada bajo el esquema de Productor Externo de Energía, donde la infraestructura era construida y operada por capital privado, mientras la energía se vendía a la Comisión Federal de Electricidad.
Para unos, representaba modernización.
Para otros, privatización encubierta.
Pero más allá del debate político, el hecho tangible fue uno: Tuxpan se volvió protagonista del sistema eléctrico mexicano.
Veintitrés años después
Hoy, cuando hablar de Tuxpan implica mencionar terminales de combustibles, proyectos de gas natural, ductos marinos y expansión energética, vale la pena recordar que una parte importante de esa historia moderna comenzó aquel 23 de mayo de 2003.
Fue el día en que Tuxpan dejó de ser solamente puerto.
Y comenzó a convertirse en potencia energética.














