
La voz más alta que salió de Tuxpan se apagó un día como hoy.
Hugo Avendaño nació en 1927 en este puerto de Veracruz Norte. Barítono de tesitura prodigiosa, conquistó escenarios que para muchos parecían lejanos: la ópera, el teatro musical, el cine y la televisión. Su registro vocal, de color profundo y presencia magnética, lo convirtió en referente de la música clásica mexicana en la segunda mitad del siglo XX.
Estudió canto en el Conservatorio Nacional de Música y muy pronto destacó por una cualidad rara: la potencia emocional. No solo cantaba; interpretaba con el alma, como si cada aria tuviera una raíz huasteca, un eco del río, un perfume de mar.
Fue parte de producciones emblemáticas, tanto líricas como populares. En la pantalla grande participó en filmes de época donde su porte y voz robusta encajaban con naturalidad. En televisión fue recordado por millones en programas que acercaron el canto operístico al gran público. Su trayectoria demostró que la música culta podía ser masiva sin perder dignidad artística.
Pero en Tuxpan su legado tiene otra lectura: la del hijo del puerto que nunca olvidó el origen. Su nombre sigue siendo bandera de orgullo para músicos locales, coros escolares y aficionados a la buena música. En cada homenaje informal, en cada conversación entre viejos cronistas culturales, aparece la misma frase: “Esa sí era voz… voz de verdad.”
El 5 de enero de 1998, a los 70 años, falleció, dejando un silencio imposible de llenar. Su partida quedó consignada como una fecha imborrable para la memoria artística tuxpeña, recordándonos que las grandes voces también mueren, pero no se van: se quedan en el aire, en la historia y en la identidad de los pueblos que las vieron nacer.
Legado que perdura
- Impulsó la difusión del canto operístico en medios masivos en México.
- Abrió camino para que nuevas generaciones vieran la ópera como territorio propio.
- Representa el máximo exponente vocal nacido en Tuxpan con impacto nacional.
Hoy lo recordamos no solo por la grandeza de su carrera, sino por lo que simboliza: el alcance universal del talento nacido en la provincia mexicana, forjado con disciplina, sin estridencias, con verdad.
Que su voz siga resonando donde empezó todo: en el puerto que lo vio nacer.










